domingo, 7 de septiembre de 2008

Poseidon




Esta noche volví a llorar. Hacía ya mucho tiempo que no sucedía. Llore en mis sueños como otras veces; pero esta vez no fue porque te viera con otro chico o porque me estuvieras poniendo los cuernos, esta vez era porque no querías verme.
Esta es otra de mis recaídas, en las que pienso en ti, en lo que hice o no hice para que te fueras;
Hoy me fallan las fuerzas, y quiero que todo se acabe para siempre.
Hoy es el día en el que pienso que no quiero vivir sin ti.
Hoy es el día en el que creo que puedo ser capad de acabar con todo, pero siempre he sido un cobarde.
Me encojo en un lado, en el suelo, en medio de la nada, pensando solo en mi dolor, sintiendo el frio de la madera, con miedo en el cuerpo, pensando que si ese ultimo día que paseábamos por los acantilados de cima de villa me hubiera arrojado por ellos y me hubiera hundido en sus aguas, abandonándome a Poseidón, dejando que las aguas negras del Cantábrico me envolvieran y me arroparan en su regazo mientras desearía convertirme en tu fantasma para cuidarte para siempre.
Pero siempre fui un cobarde.
Hoy en mi solo hay dolor, en mi alma y en mi corazón; haberes pienso que son como esas estatuas frágiles que siempre que andas con cuidado para no romperlas, incluso a veces te dan miedo hasta mirarlas. De repente una corriente la tira y la rompe en pedazos, y después de recogerla, la pegas con cuidado, despacito y con mucho mimo; y cuando crees que ya está, de repente se cae y se vuelve a romper.
Pues así estoy yo rompiéndome y recomponiéndome no hay día en que no peje pedazos que se han caído; Unos días pegas unos y se can otros, otras se abren fisuras, desde donde pueden ver el interior.
“Se que jamás leerás esto y que tampoco volverás a hablarme y confiar en mí, se que jamás volveremos a estar juntos.
Pero sé que jamás me arrepentía de haberte amado, se que repetiría todo lo que hice, aun sabiendo que me abandonarías y que siempre tendrás un hueco en mi corazón.”

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